Se acabaron las caricias, ya no quedan ilusiones, se agotaron las poesías, se apagaron los corazones. Se terminaron las rimas, ¡y empezó la sinfonía!, de reproches absurdos, de tonterías, de frases amargas, y su lenta agonía.
Y yo...
Queriendo salvar este amor enfermo, viejo por el paso del tiempo, que si larga fue la relación, aún será más largo el infierno, ¡causado por el dolor!, pues te llevo muy dentro, y aunque no lo creas, a veces sigo creyendo que te quiero...
[Joaquín Alarte]
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