Mis fantasmas vencieron hace tiempo, y espero impacientemente el día, en el que gane yo, o exista una pastilla. Para olvidar algunos recuerdos, sobre todo, los de nosotros dos. Al final de nuestro cuento, en el que dejamos de ser tu y yo, para ser melancolía, en el que se acabo la alegre canción, para convertirse en una triste melodía.
[Joaquín Alarte]
Tanto he pensado que pensaba que tengo la mente en estado crítico, agotada. Los dedos entumecidos, rotos los sueños y el orgullo en llamas.
Tanto he pensado que pensaba, que media vida se ha marchado, y pocos recuerdos me han quedado de todo lo que me rodeaba.
Tanto he pensado que pensaba, en hacer los justo, lo correcto, lo que de mí se esperaba.
Tanto empeño en mi lucha, campo de batalla, tiempo muerto, vidas pasadas, pocos recuerdos, vísceras entrañas, ajeno está el tiempo a mis guerras pasadas; el solo se agota, se escapa, a veces despacio, otras... a grandes zancadas.
[Joaquín Alarte]
Donde me lleve el viento, sacaré mi guitarra, tocaré las cuerdas, recordaré tu cara. Allí donde me lleve el viento, mi triste guitarra llorara conmigo, al recuerdo de lo que pudo ser; y nunca ha sido. ¡Triste guitarra! arpegia las letras de este mendigo, canta las notas de la soledad e indiferencia en la que vivo. ¡Que sin tu amor! Este corazón... está desalojado, por derribo.
¡Y si algún día te fijas en mí!, y reconoces en tus ojos mi mirada, soy aquel niño del parque, que jugábamos juntos... a ser mayores, a ser amantes. Si... aquel niño del parque, ¡como es la vida!, solo yo decidí amarte, solo tu te hiciste mayor… solo yo aún espero, que bajes de casa de tu madre.
Llora y brotan acordes, de lo más profundo de mi corazón, mi triste guitarra canta conmigo, todas las noches, para aquel amor de niño, perdido en el tiempo, perdido en tu olvido...
P.D. No hay bohemia en ser mendigo, no hay bohemia en la pobreza, solo hay locura y soledad. Y se fueron viendote llegar...
[Joaquín Alarte]