sábado, 22 de marzo de 2014

21 de Marzo


Un ejercito de poetas en la sombra, sin cara ni rostro. Mirando lo que miran pocos, llenando desde la soledad de sus pensamientos, buscando musas, recitando al viento.
Subiendo al cielo y bajando al infierno, y casi siempre, al mismo tiempo, de la mano los dos sentimientos.
Yo, al igual que tú, decidí ser poeta, condenarme a esta mi dulce pena, a mirarte, a escribirte desde lejos, donde tu no me veas; que quiero sentir tus sentimientos puros, sin contaminar con los míos, los tuyos. ¡Y para que te cuiden! Mandare mis pequeños duendes que te acompañen, velen por ti, y en tus sueños, te lleven hasta la luz... esa que tu tienes.
Hoy tus ojos de amor son luceros llenos de lágrimas y pena. Mi pequeña de ojos  tristes, no llores más, que a este loco poeta muere al oír tu triste poema.

[Joaquín Alarte]

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